Lunes 18 Jun 2018
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Esta mañana he despedido a una buena amiga. El sábado tomara un avión con destino a Suiza, buscando allí las oportunidades que aquí no puede tener. No es la única persona que conozco que se ha visto obligada a comenzar en el extranjero una nueva vida. Tengo un primo en Chile, una prima en París, otro conocido en breves iniciara aventura en Perú…

Empiezo a tener la sensación que quizás yo, algún día, también tenga que coger una maleta y despedirme de la tierra que me vio nacer…

¿Pero, por qué? ¿Porque jóvenes perfectamente formados y altamente cualificados se ven en la obligación de marcharse a otros países?

Si, ya se, aquí apenas hay oportunidades de trabajo, no se genera empleo y menos para gente sin experiencia, por mucha formación que puedan tener. A nosotros, que nos llamaban la generación Ni-Ni, empiezo a pensar que este mote no iba tan desencaminado, porque los jóvenes de hoy en día, Ni trabajamos, Ni tenemos la oportunidad de hacerlo, al menos en nuestro país.

Así, que siendo valientes y también aventureros, aunque sin necesidad de hacer la maleta, solo nos queda un camino: emprender.

Tenemos que crear, de la nada, pero eso sí, cada vez por suerte, con más apoyos, nuestras propias empresas, generadoras de empleo. Son tiempos muy, muy difíciles para empezar cualquier tipo de empresa, pero tampoco es fácil dejar atrás tu familia, tus amigos, tu ciudad…

Por fortuna, cada vez son más las ayudas que hay tanto a nivel regional, como  nacional, para emprender. Estas ayudas se muestran tanto en mejoras de las leyes ya existentes de creación de empresas, en las que cuentan con ayudas económicas o asesoramiento legal, como ayudas para jóvenes.

 

Así, que tenemos que plantearnos nuestro futuro, no desesperar en nuestra tierra y tener miras creacionistas, para dejar de ser los nuevos Ni-Nis y ser los reconvertidos Con-Con. Con oportunidades y con trabajo.

 

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