Lunes 20 Ago 2018
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In memoriam Olga Sangrador

Hoy es un día triste, el Tribunal de Estrasburgo dice velar por los Derechos Humanos, ¿dónde están los DDHH de las víctimas de todas los asesinos que gracias a esta doctrina no les ha salido gratis sus sanguinarios actos?

Algunos lo quieren reducir a un ámbito político (los que hablan de los Etarras encarcelados como presos políticos) Pero todos los presos que hoy tememos que salgan son asesinos, no solo hay etarras, también hay asesinos múltiples y violadores. 

Díganles señores jueces hoy a la cara de todas las familias que esos asesinos han destrozado, "estamos velando por los derechos humanos", no creo que haya mejor pregunta que la que ha hecho Encarnación Caballo, la madre de Olga Sangrador ayer en la prensa: «¿Dónde están los derechos de mi hija?, ¿en el cementerio?» 

Olga Sangrador era una niña de 9 años que disfrutaba de las fiestas patronales de su pueblo, Villalón de Campos. Villalón es un pueblo situado al norte de la provincia de Valladolid, de unos dos mil habitantes en el que como en todo el medio rural todos nos conocemos. 

Aquella noche de 1992 fiestas de mi pueblo, un desalmado llamado Juan Manuel Valentín Tejero secuestró a Olga, la violó y mató con una barra de hierro. Después enterró su cadáver en el pinar cercano a Tudela de Duero. 

Todo esto ya descorazonador de por sí, estremece aún más al saber que este malnacido era un violador reincidente que estaba de permiso cuando todo ocurrió. 

El año pasado se evitó que volviera a salir a la calle gracias a la aplicación de la Doctrina Parot. 

Hoy la sombra de que este asesino pueda salir en libertad vuelve a estar presente. ¿Dónde están los derechos humanos de una niña de 9 años a quien este hombre quitó la vida? ¿Y el de sus padres y hermanos? ¿Dónde están los derechos de todas las familias a quien estos asesinos que podrían salir a la calle arrebataron la vida de sus seres queridos?

Estamos hablando de asesinos que han matado a sangre fría, con un tiro en la nuca, con bombas en hipermercados o como en este caso con una barra de hierro a una niña de 9 años. Esos asesinos no tuvieron nunca en cuenta los derechos humanos de nadie. 

Pero parece que los jueces no entienden algo tan sencillo como que no puede tener igual condena una persona por matar a una persona que a doce. No cabe en la mente de alguien con dos dedos de frente que matar pueda salir tan barato a los asesinos y que a quien menos proteja la justicia sea a las víctimas. 

Con la sentencia de hoy del TDHE la mayoría de los españoles vemos que la justicia tiene cada vez menos dignidad.

Me niego a creer que esto acabe. Pido lo que es justo, que los asesinos cumplan sus penas íntegras y estén entre rejas y no riéndose de todos en la calle.

Pedro Ángel Cuevas. Vicesecretario de Acción Política

 

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