Viernes 19 Oct 2018
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Estas elecciones victoriosas para el Partido Popular, nos han ofrecido sin embargo una muestra de cuál es el fruto de la desesperación cuando algunos cosechan desde la demagogia.  Los fantasmas de la vieja Europa han resurgido,  con nuevas siglas,  nueva estética. Da igual que se llamen Frente Nacional,  Amanecer Dorado o Podemos,  son el rostro del rechazo a la democracia.  Son aquellos que legitiman la violencia. Son aquellos que utilizan la exclusión como elemento unificador. Son el síntoma de una Europa rota. Desde Podemos se llama a la acción directa,  se vanaglorian de sucesos como los de Gamonal, ese no es el camino, no es la alternativa. Si apoyan los escraches, si no son capaces de respetar a los representantes de la soberanía nacional, ¿Cómo van a respetar a su pueblo? Ellos toman como modelo la Venezuela de Maduro, la Cuba de los Castro. Moldes de una represión institucionalizada que accede al poder con mensajes de odio y rechazo. Son notas de una canción que creíamos haber olvidado, la esencia del cainismo que pudre países desde dentro. No traen la renovación, es mentira. Su ambición es grande y su núcleo es el totalitarismo.

Nosotros que creemos en la democracia representativa, en la libertad y la igualdad entre europeos debemos ser el dique de razón y conciencia que estructure un nuevo futuro de convivencia.  Debemos renovar y fortalecer nuestros valores, pero sobre todo renovar. El PSOE está muerto, la izquierda se acuesta reformista y se levanta revolucionaria. El centro-izquierda pasará a ser un recuerdo difuso, un precedente del radicalismo emergente desde las bocas de los exaltados.

El Partido Popular es el único partido lo suficientemente fuerte,  lo suficientemente sólido como para jugar un papel de contención,  de responsabilidad. En campaña desde el Partido Popular se decía “Nos la jugamos en Europa” no puede ser más cierto. Sólo teniendo un Partido Popular fuerte podremos ser oídos en Europa y sobre todo respetados. Ilusamente se suele pensar que hay determinados acontecimientos que nunca volverán a repetirse pero dando vida a los fantasmas que antaño recorrían Europa  como una sombra de discordia sólo contribuimos a lastrar nuestro futuro.

Miguel Ángel García López

 


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